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TOC Trastorno Obsesivo Compulsivo

¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

El concepto de los trastornos obsesivos compulsivos (TOC), ha experimentado numerosos cambios y modificaciones a lo largo de la historia, sin embargo, como su nombre lo indica, hoy se le conoce como un trastorno mental que genera sentimientos, pensamientos o ideas repetitivas y perturbadoras en el individuo (obsesiones), que lo impulsan a tener comportamientos rituales (compulsiones), produciéndole un alto grado de ansiedad y angustia patológica, afectando su vida cotidiana en todas sus áreas, pero más específicamente en el plano emocional, cognitivo, perceptivo y motor.

Trastorno Obsesivo Compulsivo

Las obsesiones son ideas persistentes que terminan siendo reflexiones absurdas, en muchos casos, las mismas personas reconocen que dichos pensamientos provienen de su propia mente de manera involuntaria. Éstas pueden  girar alrededor de temas muy diferentes, desde la contaminación hasta los impulsos de carácter agresivo u obsceno. Por otra parte, las compulsiones tienen el objetivo de verificar o asegurar “eso” que le obsesiona al individuo, es decir, no proporcionan placer, básicamente su función sería reducir el malestar o el estrés ante la obsesión, o en su defecto, prevenir algún acontecimiento que genere temor. Podría decirse que se tratan de impulsos complejos que la persona es incapaz de controlar o retener, y que a su vez, varían mucho entre pacientes.

En este sentido, es pertinente acotar que las compulsiones no son exclusivamente conductas motoras, sino también la acción de repetirse a sí mismo cosas (oraciones o expresiones), así como  repasar internamente nuestras propias acciones, asegurándonos de no haber realizado nada que se encuentre fuera de lo que consideramos “correcto” o “bueno”. Vale decir que los síntomas de esta enfermedad pueden durar años si no se inicia el tratamiento adecuado, y que además, no hay forma de prevenirla.

Por último, es necesario diferenciar entre obsesiones y preocupaciones excesivas, debido a que las personas enfrentan diariamente problemas cotidianos que abarcan la vida laboral, social o económica. Una de las características más resaltantes, es que las obsesiones vinculadas con este trastorno, por lo general, no se encuentran inmersas en problemas cotidianos, sino en situaciones un poco “absurdas” para cualquier individuo. Dichas obsesiones se clasifican en dos tipos:

-Autógenas: abarca temas inmorales para el que las piensa, entre ellas, las blasfemias, la violencia y el sexo profano. Suele ser muy intenso, debido a que produce angustias y malestares incontrolables, siendo la rutina mental la única forma de aliviarlos. Un ejemplo de estas estrategias mentales serían: rezar, repetir oraciones o imaginar escenarios contrarios a los que le están produciendo la ansiedad. Expertos determinaron que este tipo de obsesión equivale a una fusión pensamiento-acción en la que el individuo cree que lo que imagina es tan dañino como lo que hace.

-Reactivas: abarcan situaciones puntuales  y tienden a ser menos angustiantes que las obsesiones autógenas. Entre ellas se pueden mencionar la fijación por: la asimetría, la suciedad, miedo al error, y el constante conteo de objetos. Por lo general, este tipo de personas creen que deben ser más responsables de lo normal, y que además, están en la necesidad de tener control sobre todas las cosas. Así que con este tipo de obsesión, la compulsión es motora y se llevan a cabo rituales que puedes apreciarse, por ejemplo: lavarse repetidamente las manos o verificar si se ha cerrado la puerta numerosas veces.

Tipos de TOC

-Lavadores y Limpiadores: este tipo consiste en la profunda obsesión por evitar la contaminación y la suciedad. Las personas que sufren de este trastorno tienden a limpiar de manera compulsiva todos los objetos con los que tienen contacto diariamente, así como todas las superficies del hogar o de los lugares que frecuentan, de no poder desinfectar algún elemento tendrán que lavarse las manos repetidas veces hasta sentir que ya no están contaminados. Característica propia de este tipo de trastorno es la imposibilidad de transcurrir por sitios donde haya mucha gente o comer alimentos preparados en otros lugares.

-Verificadores: incluye a los individuos que cercioran de manera repetitiva las acciones realizadas para evitar alguna catástrofe. Detrás de esta obsesión se esconden diversos temores como: generar un incendio, la posibilidad de dejar abierta la puerta de la casa, o cualquier otro hecho que represente una catástrofe.

-Repetidores: este tipo de TOC engloba a las personas que insisten en repetir las acciones una y otra vez. Una actividad característica y propia de este trastorno es revisar una y otra vez textos, artículos o noticias para asegurarse de haberlas leído correctamente. Estas personas también son exageradamente puntuales y por esa razón revisan el reloj hasta 100 veces en menos de una hora.

-Ordenadores: son aquellos individuos excesivamente estrictos con el orden o determinadas pautas rígidas, entre ellas, la distribución simétrica. Característica fundamental de este tipo de TOC es que la persona acostumbre a ordenar una y otra vez todos los objetos que se encuentran alrededor, pudiendo invertir varias horas del día realizando esta actividad.

-Acumuladores: es el más común y empuja a los individuos a coleccionar obsesivamente objetos sin importancia, esto por el simple hecho de no poder deshacerse  de ellos. Algunos tienden a pensar que existe la posibilidad de volver a necesitarlos. Muchos llaman a esta enfermedad “el síndrome del acaparador compulsivo” y para identificarlo solo hay que fijarse en tres señales inequívocas: la primera es la imposibilidad de desechar objetos, en especial si no tienen importancia, la segunda es la compra y recolección de todo tipo de cosas y la última es la incapacidad de organizar o darles utilidad a los elementos.

-Ritualizadores mentales: estas personas tienden a imaginar o pensar en el objeto o situación que produce la ansiedad para contrarrestarla. Esta es una obsesión que se vive exclusivamente en la mente, así que la compulsión se hace presente en este aspecto.

-Atormentados: generan sentimientos negativos, perturbadores e incontrolables que se repiten una y otra vez, la diferencia en este caso es que no sufren de compulsiones de nivel motor como en otros casos del trastorno obsesivo compulsivo, es decir, todo ocurre en la mente de los afectados.

-Sexuales: este tipo de personas producen pensamientos sexuales constantes que alimentan un temor exacerbado a ser homosexual. En muchos casos, algunos tienen sueños eróticos con travestis o personas del mismo sexo. Lo cierto es que en este tipo de TOC el individuo tiende a generar inconscientemente imágenes repulsivas vinculadas con el plano sexual.
 

Síntomas y Características

  • Preocupación desmedida e irracional por la contaminación y la suciedad.
  • Dudas que se repiten varias veces en la mente (Ejemplo: ¿Me lavé las manos?)
  • Lapsos excesivos de tiempo pensando en números o contándolos.
  • Fijación por la simetría.
  • Excesiva preocupación por la exactitud y el orden.
  • Pensamientos frecuentes sobre la violencia y la muerte.
  • Imágenes mentales de actos sexuales repugnantes.
  • Pensamientos que van en contra de los principios religiosos del individuo.
  • Preocupación extrema por los detalles.
  • Conductas agresivas.
  • Pensamientos pesimistas.
  • Lavarse las manos hasta 50 veces al día o más (Dependiendo de la gravedad de la obsesión)
  • Asegurarse numerosas veces de haber realizado algunas acciones (Ejemplo: Apagar la luz)
  • Establecer rutinas diarias inquebrantables (Ejemplo: Colocarse las prendas de vestir en el mismo orden)
  • Contar reiteradamente el dinero o cualquier colección.
  • Necesidad de confesar algo.
  • Acumular objetos.
  • Palilalia: la repetición de palabras dichas por uno mismo.
  • Ecolalia: la repetición de palabras dichas por otras personas.
  • Coprolalia: decir obscenidades frecuentemente.
  • Copropraxia: hacer gestos obscenos de forma repetida.
  • Formular una y otra vez las mismas preguntas.
  • Sentirse responsable de otras personas de manera excesiva.

Causas del trastorno obsesivo compulsivo

Aunque todavía no se conozca con exactitud las causas del Trastorno Obsesivo Compulsivo, algunos profesionales en el tema coinciden en afirmar que esta enfermedad puede generarse como resultado de una combinación de diversos factores. Al principio se pensaba que el TOC se originaba como respuesta a un conflicto intra-psicológico, de hecho, en aquel momento aseguraban que se trataba de un problema de represión sexual, pero actualmente, se manejan las siguientes posibilidades:

  • Alteración de la serotonina (neurotransmisor que regula el ánimo y la impulsividad)
  • Acontecimiento traumático que desencadene el trastorno.
  • Enfermedades.
  • Problemas de pareja.
  • Educación muy rígida durante la infancia.
  • Alteraciones en el lóbulo frontal del cerebro.
  • Factores genéticos. Aunque todavía no se conoce la forma en la que se transmite de generación en generación, existen estudios y datos que asoman la posibilidad de una heredabilidad genética.
  • Factores socio-ambientales, entre ellos, la responsabilidad inculcada o el perfeccionismo. Un factor importante puede ser la formación religiosa que traza una línea rígida que diferencia lo correcto de lo incorrecto, otorgándole así una importancia sobrenatural al pensamiento.
  • Sobreprotección de los padres. Ésta influye en el desarrollo de la ansiedad de los niños, haciéndoles creer que existe un déficit de afrontamiento a la solución de problemas de modo independiente.

Diagnóstico del trastorno obsesivo compulsivo

Para el diagnóstico es necesario asistir a un médico, por lo general, las personas se someten a esta actividad cuando el trastorno ha comenzado a afectar e interferir con su vida cotidiana. Es decir, rara vez el individuo asume en primera instancia que tiene TOC y va en busca de un análisis, al contrario, las obsesiones y compulsiones obligan a que el individuo asista a un profesional dependiendo de la afección, por ejemplo, una madre decide preguntarle al pediatra por qué su hijo se baña entre 5 y 7 veces al día por iniciativa propia, u otra persona decide asistir al dermatólogo porque tiene problemas en la piel a causa de lavarse las manos hasta 120 veces al día. Cuando en estos casos, el médico se da cuenta que el origen de la situación conlleva a un tratamiento psiquiátrico, entonces lo refiere al departamento correcto.

El profesional de la salud mental evaluará:

  • Obsesiones y compulsiones identificables (manifestaciones principales del trastorno), así como conductas de frecuencia o duración.
  • Antecedentes médicos que puedan constituir una variable.
  • Vulnerabilidad biológica y psicológica que contribuyan a la evolución del problema.
  • Factores ambientales (elementos o situaciones que generen estrés dentro de los lugares que frecuenta el individuo)
  • Problemas interpersonales.
  • Consecuencias laborales.
  • Malestar psicológico.
  • Síntomas en general, dentro de los cuales puede mencionarse: conductas agresivas, preocupación por el orden, ansiedad irracional por la suciedad, actos compulsivos que se repiten varias veces en breve tiempo, entre otros.

Estas evaluaciones pueden realizarse a través de: una entrevista conductual orientada al análisis funcional, la observación, la auto-observación y los auto-informes. Pero además de esto, el profesional también podrá aplicar tanto entrevistas estructuradas como semiestructuradas, dentro de las cuales se ubican: la escala obsesivo-compulsiva de Yale Brown, la escala del acomodo familiar para el trastorno obsesivo compulsivo, las escalas de ideas sobre-valoradas, la entrevista para los trastornos de ansiedad, entre otras; cada una de ellas sirve como un instrumento de medición que le ayudará al psicólogo a diagnosticar el estado de la enfermedad en el paciente; estas entrevistas están constituidas por ítems (preguntas) a realizar y los formatos varían entre ellas, es decir, tanto la escala de medición como el orden de evaluación dependerá de la naturaleza y el objetivo de cada entrevista.

Problemas Asociados

-Obsesión normal: es preciso recordar que los seres humanos tenemos hábitos. Reacciones frecuentes que nosotros mismos adoptamos, así como preocupaciones que nos visitan diariamente, dicho esto, es importante diferenciar estas conductas de las compulsiones y las obsesiones. La pregunta básica sería ¿Lo que me preocupa está afectando e interfiriendo en mi vida? ¿Cuánto estrés me está generando? ¿Es normal lavarse las manos 100 veces al día?

-Trastorno obsesivo – compulsivo de la personalidad: para diferenciarla del TOC hay que tomar en cuenta los siguientes aspectos: en el TOCP no hay obsesiones, compulsiones o ansiedad crónica, mientras que en el otro trastorno sí. Por otra parte, hay que recordar que los síntomas del TOC pueden variar su intensidad, mientras que en el TOCP no.

-Trastornos depresivos: en ocasiones, las personas deprimidas, tienden a encasillarse o enfrascarse con algo, un objeto, una actividad, o una persona, por esa razón, es posible confundir esta actitud con obsesiones

-Fobias: esta es la enfermedad más confundida con el TOC porque los individuos comienzan a sentir ansiedad ante ciertas situaciones, la que genera mayor confusión es la fobia a la suciedad debido a que esta actitud es muy frecuente en el TOC, sin embargo, el elemento que aclara el diagnóstico es la presencia de rutinas, en otras palabras, la compulsión reiterativa.

-Trastorno de ansiedad generalizada: esta enfermedad abarca las preocupaciones que nos envuelven día a día, pero en el caso del TOC, no se trata de simples ideas o pensamientos sobre la vida, al contrario, lo que le preocupa al individuo tiende a ser absurdo.

TOC en Niños y Adolescentes

Situándonos en el contexto infantil, es necesario dejar claro que los niños pequeños están acostumbrados a proceder con ciertas rutinas, por ejemplo, muchos padres se dan a la tarea de establecer una hora específica para que el niño coma, se bañe y duerma. La intención es crearles un ritual de vida que les permita mantenerse sanos y organizados.

Posteriormente, los infantes organizarán las mismas rutinas pero para las actividades de su propio interés, como jugar o hacer deporte con sus compañeros. Pero el problema surge cuando estas rutinas comienzan a hacerse estrictamente repetitivas e inquebrantables para el niño o adolescente, hasta el punto que comienzan a interferir con su vida personal. En el caso de los niños, a diferencia de los adultos, es que ellos no pueden reconocer el exceso de las compulsiones, y normalmente incluyen a la familia dentro de esta actividad, por ejemplo: cuando el niño es muy pequeño exige que le revisen la maleta para ir al colegio numerosas veces. 

Aunque el TOC no inicie con frecuencia en la infancia, es muy posible que una persona comience a presentar síntomas a partir de los 7 años, apareciendo en los varones con mayor prontitud que en las mujeres. Por lo general, estos trastornos se manifiestan en la edad adulta o en el inicio de la adolescencia, debido a que es un momento transitorio en el que el ser humano experimenta cambios fisiológicos que conllevan a definir una identidad personal o sexual, además, se trata de una etapa de decisiones, y esto puede causar desequilibrios en una persona que tiene inclinación por las obsesiones. De igual modo, se debe decir que aunque esta es una enfermedad de carácter gradual, se han registrado casos con inicios agudos.

En este sentido, las obsesiones más comunes en los infantes son: la excesiva preocupación por objetos contaminados o gérmenes, el temor a enfermar la muerte, pensamientos pesimistas, preocupación por catástrofes anticipadas, pensamientos que no correspondan con su edad, ideas perturbadoras o de violencia, escenarios imaginarios donde ejercen la agresión o imágenes de corte sexual.

Por otra parte, las compulsiones que experimentan generalmente los niños son: el lavado y aseo constante, repetir las acciones una y otra vez hasta lograr el resultado esperado, seguir un orden cronológico de las cosas, hacer la misma pregunta muchas veces en lapsos cortos de tiempo, sentirse culpable y pedir perdón, contar y acumular objetos.

Si usted es padre y cree que su hijo tiene un trastorno obsesivo compulsivo, lo primero que debe hacer es buscar información al respecto y conocer la naturaleza de esta enfermedad, posteriormente medir la gravedad de las consecuencias que ha tenido en la vida de su hijo y acudir a un profesional (médico capacitado), este puede ser un psicólogo o un psiquiatra. Sin embargo, debe tomar en cuenta que si usted no colabora con el tratamiento, el proceso de recuperación se verá afectado. Su hijo debe sentir todo el apoyo posible para superar este inconveniente involuntario.

Tratamiento del TOC en Niños y Adolescentes

Para seleccionar el tratamiento adecuado, el médico deberá indagar sobre:

  • La edad del infante
  • Antecedentes médicos
  • Otras enfermedades
  • Alergia o intolerancia a algunos medicamentos

Aunque los tratamientos no curen de raíz estos trastornos, existen numerosas técnicas y estrategias para tratar esta enfermedad de manera eficaz en los más jóvenes. Una de ellas es la terapia cognitivo-conductual, todos los profesionales coinciden que es la mejor opción para los niños que la padecen, así que es recomendable iniciar este tratamiento antes de sugerir algún tipo de fármaco.

El objetivo fundamental de la Terapia cognitivo-conductual es mostrarle a los niños y adolescentes que ellos son los que tienen el control y están en la capacidad de decidir o ir en contra de la obsesión que los está atormentando.  Lo cierto es que para ello se aplica una técnica que les obliga a enfrentar sus miedos sin llevar a cabo las rutinas o llegar a la compulsión. Con relación a los fármacos en los niños, se recetan antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la Serotonina. Cuando los pacientes son jóvenes, se recetarán fármacos si el trastorno es severo, de lo contrario es mejor aplicar únicamente las terapias.

Inicialmente, las visitas al médico especializado en el área deben ser semanales, así se podrá monitorizar mejor el tratamiento y los síntomas. A medida que el paciente vaya progresando, las visitas irán disminuyendo su frecuencia. Sin embargo, cuando el paciente se vea completamente recuperado, tendrá que visitar al profesional por lo menos una vez anualmente. En caso de que se sospeche la reaparición de los síntomas, el empeoramiento de las obsesiones, efectos colaterales de la medición o la aparición de un nuevo trastorno, se debe acudir nuevamente al profesional.

Tratamiento Psicológico General

Antes de profundizar en los distintos métodos para la mejoría, señalaremos los objetivos de estos tratamientos:

  • Reducir la importancia de las obsesiones en los individuos.
  • Aminorar el malestar que estas ocasionan.
  • Disminuir la frecuencia de su manifestación.
  • Cambiar ideas poco productivas relacionadas con una responsabilidad excedida, entre ellas, el perfeccionismo.
  • Calmar la intolerancia a la incertidumbre.
  • Controlar la necesidad de tener el poder sobre todo lo que va a suceder.
  • Erradicar las conductas que desfavorezcan la evolución del paciente.
  • Prevenir recaídas.
  • Eliminar la rutina con conductas de evitación.
  • Erradicar los comportamientos que afecten el desarrollo de la vida diaria.
  • Aumentar el número de actividades que la persona desempeñe para distraer las obsesiones.

Para aminorar los efectos de este trastorno de una forma más efectiva, es recomendable que la terapia farmacológica apoye a la psicoterapia y viceversa. Por otra parte, el TOC se caracteriza por generar episodios de depresión en el individuo, así que es posible que su médico necesite explorar más de un enfoque para encontrar finalmente el tratamiento que se necesita. Es pertinente señalar que sea cual sea la terapia que decida aplicarse, el profesional está en la obligación de informarle al paciente y a su círculo más cercano (familiares o amigos) sobre la naturaleza de la ansiedad y la compulsión, así como también tendrá que enseñarles los mecanismos básicos para su mejoría y la relación entre la emoción y la acción, este panorama beneficiará los resultados del tratamiento y el control de la enfermedad. Además, los materiales de autoayuda también son un complemento eficiente de la terapia, entre ellos podemos mencionar: los libros que hablan sobre temas motivacionales, emprendimiento o historias con las que el paciente se identifique, así como la filmoterapia, una nueva técnica que consiste en asignarle al paciente una serie de películas que guardan un mensaje pertinente para la recuperación. Sin embargo, sea cual sea la estrategia a seleccionar, el profesional debe hacer una evaluación de la personalidad del paciente.

En otro orden de ideas, la terapia cognitiva tiene el objetivo de ayudar al paciente a reconocer la incoherencia o irracionalidad de las ideas y pensamientos que lo mantienen obsesionado. De igual modo, el terapeuta debe enseñarle al individuo algunos métodos que lo ayuden a diferenciar o identificar las compulsiones, entre estas técnicas se encuentran:

Cambio de hábito

La persona deberá sustituir la rutina compulsiva a la que está acostumbrada, por alguna acción o respuesta distinta, ejemplo de ello: un suspiro o la respiración lenta y profunda.

EPR

Por sus siglas EPR significa exposición y prevención de respuesta, consiste en colocar al paciente frente a situaciones que motiven las ideas obsesivas para poner a prueba al individuo, quien debe evitar llevar a cabo la rutina compulsiva. Un ejemplo de este ejercicio sería: pedir a la persona que agarre un vaso sucio y que espere unos minutos para poder asear sus manos. Esta técnica debe practicarse todos los días para mejorar los resultados, de este modo, la ansiedad deberá ir disminuyendo significativamente. Existen diferentes formas de aplicar esta técnica:

  • La exposición asistida por el terapeuta o autodirigida.
  • La Prevención de respuesta total o parcial
  • y la Exposición en vivo sola o combinada con exposición imaginal.

Para el EPR, existen métodos que facilitan su aplicación, entre ellos “el modelado”, una técnica que consiste en colocar al paciente como observador de nuevos patrones de comportamiento, con la intención que los imite y los adquiera, para así poder desplazar fácilmente las conductas erróneas ya existentes. Lo importante es que la persona se dé cuenta que las conductas del modelo no conllevan a una consecuencia negativa, lo que podría ser motivador para la adopción.

Distracción

Al presentarse la idea obsesiva, el individuo buscará la manera de distraerse. Por lo general, los profesionales y psicólogos le recomiendan al paciente usar la afirmación “detener” para ir calmando la ansiedad que producen los pensamientos, de modo que no se llegue a la etapa de la compulsión.

Sin embargo, también es factible aplicar las técnicas de intervención que disminuyen la negatividad de los pensamientos que obsesionan al individuo, entre ellas se ubica:

La reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es una técnica que maneja la importancia de los procesos mentales en el desarrollo de estos trastornos. La forma en la que cada persona valora sus propios pensamientos es uno de los factores que influye en la evolución de esta enfermedad. Lo cierto es que si un pensamiento “natural” (que tienen todas las personas) es interpretado de una forma equivocada, podría convertirse en obsesión. Así que el objetivo de esta terapia sería: identificar los pensamientos distorsionados y sustituirlos por otros realistas. Dicho esto, las distorsiones cognitivas más frecuentes son: la responsabilidad excesiva, el perfeccionismo, la sobrevaloración de peligro, otorgarle más importancia de la debida a algunos pensamientos, la ansiedad, la incapacidad de estar en incertidumbre y el afán por querer controlarlo todo.

La Defusión cognitiva

La defusión cognitiva es otra técnica conocida, que también forma parte de la terapia de aceptación y compromiso. Su objetivo es reducir la interacción del pensamiento y la acción. No tiene como propósito eliminar los pensamientos intrusivos como en la terapia anteriormente mencionada, en este caso se persigue disminuir la influencia que pueda tener sobre el individuo. Esta terapia buscará que el paciente aprenda a diferenciar entre pensamientos y acciones, es decir, hacerles entender que los pensamientos no son sucesos que realmente ocurren. Este ejercicio consistirá en la contemplación del pensamiento, es decir, repetirlo tantas veces en alto hasta que solamente quede el registro sonoro, la persona debe darse cuenta que los pensamientos pueden modificarse. Así que esta técnica logrará que el paciente tenga una actitud más firme, evitando que las cosas que imagina o crea mentalmente sean estímulos que condicionen su estado emocional o generen ansiedad. De este modo, podría decirse que la defusión cognitiva establece un espacio entre el individuo y sus pensamientos.

El Mindfulness

El Mindfulness también conocido como la atención plena, resulta óptimo para el control de los pensamientos distorsionados que experimenta una persona que sufre de TOC. El objetivo de esta técnica es incidir en la supresión del pensamiento y la entremezcla pensamiento-acción para poder reducir los niveles de ansiedad. El individuo en lugar de evitar la imagen mental o la idea que le perturba, tendrá que enfrentarla sin dar lugar a preocupaciones, estrés o compulsiones encubiertas.

La grabación de audio

La grabación de audio es una de las técnicas que genera más impacto en el paciente, la misma consiste en registrar de forma sonora al individuo cuando manifieste las ideas que le perturban para posteriormente presentárselos. Esta se debe colocar de forma repetitiva, su finalidad es suprimir o evitar los pensamientos obsesivos en el paciente.

Parada de pensamiento

Otra técnica efectiva es la llamada “parada de pensamiento”, ésta consiste en detener las ideas dañinas cuando se manifiestan y sustituirlas por alguna imagen agradable que sirva de distracción para la obsesión. Su objetivo es reducir la importancia que la persona le otorga a sus propios pensamientos. El profesional deberá explicarle al individuo cómo y cuándo debe aplicarse la técnica, esto ameritará un entrenamiento semanal para el paciente.

Tratamiento farmacológico

Con relación al tratamiento farmacológico, los profesionales y expertos indican que los inhibidores de la recaptación de serotonina (IRS) son los medicamentos indicados para el TOC, entre los más usados se encuentran: fluvoxamina, fluoxetina, clomipramina y sertralina. Éstos aumentarán la concentración de serotonina a nivel cerebral.  Cabe señalar que la clomipramina, es un IRS no selectivo porque afecta tanto la serotonina como otros neurotransmisores.

Una vez iniciado el tratamiento con los fármacos, la mejoría aparece transcurridas tres semanas aproximadamente, y su función es ayudar a los pacientes a aliviar la frecuencia y gravedad de las obsesiones y compulsiones. En algunos casos, cuando el individuo deja de tomar la medicación, reaparecen los síntomas del comienzo, en este punto, el profesional decidirá si la persona debe continuar con la medicación de forma indefinida en dosis más bajas.

La duración del tratamiento dependerá del avance del mismo, pero se recomienda asistir a las citas con el profesional durante un año como mínimo dado que las recaídas son naturales cuando un tratamiento se suspende, así que el descenso de la terapia también debe ser gradual para que no genere un impacto en el paciente, de igual modo sucederá con el tratamiento farmacológico, éste irá disminuyendo las dosis de 20% en 20% hasta que no sea necesario que el paciente siga tomando los medicamentos.

 

En el caso de que el paciente presente una mala respuesta al tratamiento aplicado, es posible que sea por alguna de las siguientes razones:

  • Un diagnóstico errado.
  • Un proceso terapéutico erróneo, como consecuencia de la falla en el diagnóstico.
  • Falta de interés por parte del paciente.
  • Falta de apoyo familiar. 


Autor: © PSIGUIDE